Cuando vamos al mando de un vehículo de tracción mecánica, eléctrica o híbrida, tenemos que tener claro, que lo que llevamos entre las manos es un medio de transporte muy peligroso, y en muchas ocasiones un arma mortal. Esto último lo demuestra las miles de victimas, que año tras año, se dejan la vida en las carreteras de todo el mundo.
Centrándome en la seguridad vial en España, no podemos más que criticar a los responsables de la DGT, pues si bien, el número de victimas, desde las décadas de los 70, 80 y 90 del siglo pasado, se han reducido considerablemente, las cifras de más de 1000 personas que pierden la vida en nuestras carreteras, anualmente, es para, pararnos y reflexionar si lo estamos haciendo bien, o estamos fallando.
Se ha cambiado la Ley de tráfico y Seguridad Vial, se han aumentado las sanciones, se ha penalizado duramente la conducción con tasas de alcohol, y drogas, a pesar el parón que significa, no salir adelante la nueva propuesta del gobierno, en materia de tasas de alcohol, en el parlamento, por los votos en contra de PP, Vox y ERC, cuando conducimos, pero a pesar de ello, las cifras de muertes, y heridos, deben preocuparnos y alarmarnos, pues sobrepasan las 1000 muertes anualmente, con miles de heridos, entre los que debemos destacar los gravemente lesionados.
Por todo ellos queda preguntarse ¿estamos haciendo algo mal?. Desde mi punto de vista, sí, desde el fallecimiento de la directora general de tráfico, en accidente de helicóptero allá, por el año 1988, se han perdido muchas oportunidades, para que la Seguridad Vial, a través de su formación, en las escuelas, los institutos, e incluso en las universidades, hubieran contribuido de manera considerable, a bajar el numero de victimas. en accidentes de tráfico.
Desde hace muchos años, sostengo, que las medidas coercitivas, solo sirven para meter miedo y con carácter recaudador, pero si no se trabaja la formación vial, desde la educación, no conseguiremos bajar mucho más las cifras de accidentes y victimas de tráfico.
Actualmente estoy comprobando, un aumento de la violencia vial, a la hora de facilitar una maniobra de incorporación a la vía, o de cambio de carril, en las vías de alta velocidad, o en las rotondas. No se facilitan los accesos, se responden con pitadas o ráfagas de luz, o con señales de manos, de un dedo levantado, cuando un conductor, por alguna circunstancia tiene que cambiar de carril, para facilitar la incorporación de otro, y por detrás viene otro vehículo a mucha más velocidad y en vez de, él también facilitar esa maniobra a los demás conductores, lo que hace es tocar el claxon, dar ráfagas, y posteriormente ponerse a la altura del conductor que ha facilitado una incorporación y liársela por la ventana del vehículo con gestos agresivos.
Esto es lo que me ha pasado en el último viaje realizado por la comunidad valenciana, y en los dos caso, por iguales circunstancias, facilitar la incorporación a un camión o rebasar a un camión por el carril izquierdo, cuando otro vehículo que venía por detrás, sin respetar los límites de tramo de la vía en cuestión, se aproxima a mucha más velocidad y tiene que hacer una frenada brusca, y posteriormente hacer todo tipo de gestos por la ventana, tras alcanzarme, y posteriormente seguir, por encima de los limites de velocidad, y desaparecer rápidamente de la vista.
Es por lo que se hace necesario, hoy más que nunca, implementar la educación vial de manera drástica en los centros educativos, si no queremos, a medio y largo plazo volver a tener cifras de accidentes de tráfico, nada aceptables.
Los vehículos hoy poseen unas medidas de seguridad activa y pasiva que, facilitan mucho la conducción y previene o evitan accidentes y lesiones mayores, pero, si esos vehículos van conducidos, por personas no conscientes y amables, las seguridad se reduce considerablemente, por las actitudes poco cívicas de los mismos.
Por tanto, no solo son necesarias ciertas medidas, cámaras, radares, y otras técnicas de control del tráfico, sino también, formación, educación, y concienciación de los y las conductores y conductoras, sobre lo que llevamos entre las manos, lo que es, para que sirve, y los peligros que comportan, y eso sólo se consigue con educación vial en etapas claves de la vida, y una formación constante, a posteriori, que no sea solo para justificar, lo que se hace, sino para concienciar, formas y evitar.







