21 de enero de 2026

INFRAESTRUCTURAS Y SU MANTENIMIENTO.

 


Todos nos acordamos de “Santa  Rita” cuando truena, decía mi madre.

En la actualidad hemos tenido dos graves accidentes con víctimas mortales y decenas de heridos, y empezamos a quejarnos que si la vía rota, que si ha habido un derrumbe,  que si los baches que se denuncian y no se arreglaban, hasta ahora.

Hace años, en un viaje por tierras catalana, me sorprendí, negativamente, con lo que me estaba encontrando en la entrada a tierras catalanas. Me decía a mí  mismo, pero si nuestras carreteras andaluzas, están ahora mejor que estas. En el año  2024, salvo error, El diputado Gabriel Rufián denunció en el parlamento las malas circunstancias de las vías de Rodalies del 2023. Lo que yo estaba viendo era las nefastas carreteras que me estaba encontrando a la llegada a la provincia de Barcelona.

Por qué escribo esta introducción. España experimentó en la década de los 90 y primeros del siglo XXI, una mejora sustancial en sus infraestructuras viarias, y de transporte, pero estas infraestructuras necesitan un constante mantenimiento, lo mismo que los bosques y sierras de toda la geografía ibérica, cosa que se ha ido  relajando y haciendo los mantenimientos  mínimos o a lo sumo parcheos rutinarios de las infraestructuras. Por poner unos ejemplos la N44, a su llegada a Mengibar, en Jaén ha estado cortado hace pocos  días, a lo sumo mes, en sentido granada por su arreglo. El pasado día de San Antón pasé por ese lugar, ya abierto y ya había grietas en el tramo arreglado. Si nos vamos a carreteras provinciales o locales, ejemplo Linares Jabalquinto, o Lupión Torreblascopedro, o Torreblascopedro  Puente del Obispo, las circunstancias que presentan esas vías son  pésimas, y su mantenimiento se  centra en parcheos y poco menos.

Hoy el parque automovilístico es  mucho más amplio que en la década de los noventa, por poner una fecha, y el desplazamiento de la sociedad es más del doble de esa misma década, en la que España cambió su fisonomía  de comunicaciones.

Pero como he dicho, su mantenimiento se centra en mínimos,  creo que igual pasa en el transporte ferroviario, cuando se ha multiplicado por 6, por lo menos,  el número de viajes que se realizan en esas infraestructuras ferroviarias, sin embargo tiene que pasar alguna desgracia para que se empiecen a tomar medidas. La primera ha sido reducir la velocidad de la alta velocidad en determinados tramos de diferentes  recorridos.

Creo sinceramente que la solución va más allá de reducir la velocidad. Se necesita importantes inversiones en mantenimiento de infraestructuras tanto viarias, como ferroviarias y  aeroportuarias y portuarias.

Para ello debemos  dar un paso importante, primero exigir responsabilidades a las empresas concesionarias de su  construcción, a corto plazo, y después un mantenimiento constante por parte de las administraciones.

Me pregunto ¿cuánto dinero público se podría dedicar a estos mantenimientos si los sueldos de los políticos y demás cargos públicos fueran equiparables a los de las diferentes categorías administrativas de los empleados públicos, es decir A, B, C, D, E?, y que no se pudiesen subir los sueldos  exponencialmente como se hace hasta ahora.

Además los impuestos que se cobran por vehículos, por reciclado de neumáticos, por contaminantes,  en ITV, y demás impuestos, donde van, porque si todo se gestionase adecuadamente y se aplicara a sus respectivos menesteres,  todo andaría mejor.

Es hora de que el ciudadano de a pie, empiece a ser más consciente de quiénes nos administran y cómo nos administran, y llegado  el momento decidir quiénes deben ser nuestros administradores políticos, pero sin siglas preconcebidas, siendo consciente de lo que todos pagamos, cómo se administran nuestros impuestos y cómo se gastan.

No puedo por menos que pensar que será  los próximos años, si nuestros políticos se gastan en el siglo XXI nuestros impuestos en armamento y en instituciones internacionales,  que no conllevan nada más que  desgracia, penurias, sufrimientos y demás circunstancias penosas, para enriquecimiento de los lobbies de turno.

Estamos en el siglo XXI, no podemos retroceder décadas o siglos, por culpa de gobernantes ineptos  y ruines que no les importa ni el ser humano ni la humanidad ni el bienestar común mundial, sino  sus propios interese. El Ejemplo más claro lo tenemos ahora mismo en el Presidente americano, que no pronuncio su nombre porque me transmite un gran desprecio. Que en el siglo XXI tengamos que recordar periodos  históricos que nunca debieron haber pasado, es cuanto menos muy penoso.

 Por eso, la sociedad debe  dar otro paso  más,   afianzando la democracia, la prosperidad y el bienestar social, con políticos plenos y responsables de lo que le hemos encomendado con nuestros votos.

¿Por qué en Japón un tren, de alta velocidad, va a más del doble de los nuestros y no pasa nada, por ahora?,  aquí lo dejo para la reflexión.

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